El universo cabe en una página

Cada libro es un cosmos en miniatura. Un lugar donde el tiempo se dobla, la gravedad pierde su
nombre y el lector se convierte en dios de mundos que nunca existieron — pero que, de algún modo,
siempre han sido más reales que este.

Pensamos que el universo es grande porque no cabe en nuestros ojos. Pero hay quienes aprendieron a
doblarlo, a comprimirlo en signos diminutos sobre papel delgado. Esos son los escritores. Esos son
los cosmólogos del alma.

▎ Abre el libro.
▎ No con las manos —
▎ ábrelo con el pecho.

▎ Déjate caer
▎ por la primera línea
▎ como quien salta
▎ al vacío de una estrella.

▎ Adentro no hay páginas.
▎ Hay vidas.
▎ Hay muertes que duelen
▎ aunque nadie haya muerto.
▎ Hay amores que arden
▎ aunque nadie haya amado.

▎ Cierra el libro.
▎ Pero no del todo —
▎ deja una esquina abierta
▎ para que los personajes
▎ puedan respirar de noche.

Dicen que la primera biblioteca de Alejandría contenía el conocimiento del mundo conocido. Que su
incendio fue la pérdida más grande que ha sufrido la humanidad. Pero nadie habla de las bibliotecas
que arden cada día en silencio: los libros que nunca se escriben, los poemas que mueren en gargantas
cerradas, las historias que se pudren en la memoria de quienes no se atrevieron.

En Microcosmos creemos que cada historia merece existir. Que cada voz, por pequeña que parezca,
carga consigo un universo que el mundo necesita.

¿Cuántos universos llevas dentro tú?

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